EN ESTE BLOG REFLEJAREMOS HISTORIA, COSTUMBRES, ARTE Y ADEMAS INFORMACIÓN DE INTERES SOBRE Y PARA LOS ITALIANOS EN AMERICA.
miércoles, 3 de junio de 2015
Día del Inmigrante
El Día del inmigrante en la Argentina, se celebra el 4 de septiembre de cada año desde que se lo estableció mediante el Decreto Nº 21.430 del año 1949, siendo presidente Juan Domingo Perón. Se eligió esa fecha para recordar la llegada de los inmigrantes al país en recuerdo de la disposición dictada por el Primer Triunvirato en esa fecha de 1812, que ofreciera “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.
El 4 de septiembre de 1812 el primer decreto del Primer Triunvirato sobre fomento de inmigración estipulaba que el gobierno argentino ofrecía su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a su familia que quieran fijar su domicilio en el territorio del Estado, asegurándoles el pleno goce de los derechos del hombre en sociedad con tal de que no perturben la tranquilidad pública y respeten las leyes del país. Se creó una comisión de inmigración que constituyó la primera entidad establecida para fomentar la inmigración y colonización del territorio. Las guerras por la independencia impidieron su funcionamiento, aunque fue reactivada años más tarde, cuando Bernardino Rivadavia fuera ministro del gobierno de Buenos Aires, en 1824. Fue disuelta el 20 de agosto de 1830 por orden de Juan Manuel de Rosas.
El preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina hace referencia, desde 1853, a "todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino" y en su artículo 25 reafirmaba el fomento a la inmigración: "El gobierno federal fomentará la inmigración europea y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes".1 El decreto de 1949 expresa que el documento del Triunvirato “fue, en verdad, el punto de partida de una ininterrumpida serie de actos de gobierno; que a través de leyes, decretos y reglamentaciones estimuló, protegió y encauzó la inmigración” y destaca “...la conveniencia de que se rinda un permanente y público homenaje al inmigrante de todas las épocas, que sumó sus esperanzas a la de los argentinos, que regó la tierra con su sudor honrado, que ennobleció las artes, mejoró las industrias.
FUENTE: ( http://es.wikipedia.org)
¿Por qué el 3 de junio se celebra el Día del Inmigrante Italiano en Argentina?
El 3 de junio se celebra, en Argentina, el Día del Inmigrante Italiano en homenaje al nacimiento del Gral. Manuel Belgrano – nacido el 3 de junio de 1770 en Buenos Aires – quien era hijo de un inmigrante italiano, Domingo Belgrano y Peri, y de una argentina, María Josefa González Casero. Un homenaje apropiado para conmemorar la inmigración italiana que dio origen a uno de los Padres de la Patria, el Gral. Manuel Belgrano.
Como merecido reconocimiento a los miles de inmigrantes italianos que residen en la República Argentina, el gobierno argentino estableció el 20 de septiembre de 1995 – mediante la sanción de la ley 24.561 – que el 3 de junio de cada año se celebre el Día del Inmigrante Italiano. En ningún lado la migración italiana marcó culturalmente y a fuego a una Nación como en Argentina. El lenguaje, las costumbres, las comidas, la música, las danzas, llevan sus entrañables huellas. La celebración de este día es un merecido homenaje a los miles de italianos que durante dos siglos dejaron su patria natal para venir a estas tierras a forjar un futuro, formar sus familias y contribuir al crecimiento de Argentina.
FUENTE: ( http://microrespuestas.com)
Sociedad Italiana de Tres Arroyos
3 de junio DIA DEL INMIGRANTE ITALIANO
Mediante Ley Nacional Nº 24561, se estableció el día 3 de Junio, (fecha del natalicio del Dr. Manuel Belgrano), como día del Inmigrante Italiano, en homenaje al gran prócer nacional de origen italiano, ya que su padre, don Doménico Belgrano había nacido en Oneglia (Génova)
Monumento al General Belgrano, en la "Piazza Niccoló Tommaseo" en el centro de Génova
A partir de la sanción de la Constitución Argentina en 1853, el pueblo italiano sintió que las puertas de este país estaban abiertas de par en par a sus sueños y aspiraciones. Prepararon sus valijas y con el alma aventurera y sin miedo a lo desconocido, como la mayoría de los pueblos latinos, gano espació a la mar y se convirtió en la comunidad más numerosa de inmigrantes en nuestro país... por lejos.
Así, arribaron a estas tierras comerciantes, industriales, técnicos, operarios y hasta algunos artistas, pero la mayoría de los recién llegados fueron agricultores que trajeron la cultura del duro trabajo campesino.
Su presencia colmó los infinitos campos argentinos y se convirtieron en los pilares fundamentales del progreso del país, sobre todo en la primera mitad del siglo XX.
Su primer destino fue Capital Federal y el -por entonces en formación- gran Buenos Aires. La Boca del Riachuelo, se convirtió en un símbolo de esa nacionalidad a tal punto que, en una oportunidad propusieron crear una república independiente en ese sector de la capital argentina.
Las cartas de los inmigrantes testimoniaron las pasiones, los ruegos, las luchas cotidianas y los dramas encontrados y vividos lejos de casa. El dolor mas frecuente que debían afrontar era la imposibilidad de comunicación con sus familias y la nostalgia, que les daba duro y sin tregua.
Inauguracion de un Busto del Gral Manuel Belgrano en Imperia
El inmigrante aprendía a convivir con los sentimientos de la melancolía y la nostalgia. Se quedaba en el país huésped solo por necesidad de tipo económico, pensando continuamente en el regreso a su patria, el reencuentro con su familia, sus costumbres, los sabores y olores de su tierra que tanto amaba.
La certeza del regreso aligeraba la pena de la distancia, el recuerdo de todo lo ligado a sus orígenes, permitía encontrar un poco de serenidad. El trabajo era visto como algo externo a su vida y a su decisión, no se esperaba de él alguna realización personal o gratificación, solo era algo temporáneo, como la lontananza dall´Italia.
La inmigración era la única forma que tenían estos hombres para mejorar sus condiciones de vida. La decisión raramente era fruto de una libre elección, sabía que el precio que debían pagar sería muy caro, pero afrontaron las dificultades con coraje...y con la esperanza de regresar a la patria
Pero con el pasar de los años, se determinaron algunos cambios: el inmigrante comenzó a adaptarse al nuevo ambiente social, aprendió a convivir con los diversos usos y costumbres, asimiló la lengua y ya no vivía más su condición de inmigrante en forma negativa, al contrario, se empeñaba en consolidar su integración para mejorar también su condición
Las motivaciones que llevaron a los italianos a emigrar pueden ser esquematizadas así: 1. Falta de trabajo; 2. Mejorar sus propias condiciones económica y de vida; 3. Ofrecer un futuro mejor a sus hijos
Las dificultades encontradas: lingüísticas, de integración social y problemas para encontrar trabajo
Al inmigrante no le faltaba una red social, pero las personas que frecuentaba eran por lo general italianos y provenían muchas veces de su mismo pueblo. Si esto ayudaba a soportar la nostalgia de su patria, por el otro lado, determinaba la formación de círculos cerrados.
Muy frecuentemente, el inmigrante sufría una pérdida de identidad, ya que se encontraba frente a un claro dilema: conservar en forma escrupulosa las costumbres de su país, o acostumbrarse a las nuevas, sacrificando su propia identidad cultural
Los sentimientos con los que llegaba a los nuevos países, eran contrastantes, por un lado estaban las ganas de afincarse y hacer fortuna, para paliar la pobreza sufrida en Italia, por el otro lado, estaba la nostalgia por todo lo que pertenecía a su patria. El trabajo y los sacrificios hechos, con la distancia cubrían de una pátina rosa que hacía parecer su vida en Italia menos dura de lo que en realidad fue. Muchas veces, los inmigrantes se quedaban el tiempo necesario para ganar un poco de dinero, de manera que pudiesen arreglar la casa de sus padres y vivir decorosamente
Esta elección, generalmente, no coronaba los esfuerzos del inmigrante, que extranjero en el país de emigración, se encontraba también extranjero en su Patria, ya que la permanencia all´estero lo habían transformado sutilmente, sin que se diese cuenta.
Por el contrario, quien eligió establecerse definitivamente en el país elegido, quedaba atado, no tanto a su país de origen, sino al recuerdo que tenía de él. Un recuerdo cuyos contornos fue esfumando la nostalgia y la sensación de abandono, que se volvía con el pasar de los años, en algo cada vez más lindo.
“Cuando pisé tierra, me di vuelta a mirar una vez más al Galileo, y el corazón se aceleró al decirle adiós, como si fuese un rincón flotante de mi país que me había llevado hasta allá. Ya no era más que un trazo negro en el horizonte del río desmesurado…pero se veía todavía la bandera, que flameaba bajo el primer rayo de sol americano, como un último saludo de Italia…que encomendaba a la nueva tierra, sus hijos errantes.” (Fragmento de Edmundo De Amicis, de su libro “Sull´oceano”, que cuenta su viaje en la nave Galileo, desde Génova a Montevideo)
Nuestro homenaje a los millones de italianos que durante dos siglos dejaron su patria natal para venir a estas tierras a forjarse un futuro, formaron sus familias y contribuyeron al crecimiento de Argentina. Hoy sus descendientes debemos sentirnos orgullosos de ellos y no olvidar nunca nuestras raíces. Ese va a ser el mejor homenaje.
SOCIEDAD ITALIANA de TRES ARROYOS, espacio abierto a la colectividad italiana
en particular y a toda la comunidad tresarroyense en general, destinado a difundir la historia y el quehacer de la institución.
Encontrarás múltiples propuestas y anuncios.Envíanos tus inquietudes, consultas, comentarios y sugerencias al mail: socitaliana3@ciudad.com.ar
Esperamos tu participación, no dudes en comunicarte al TE.02983-425.188 o acercarte a nuestra Secretaria,
Avda Moreno Nº 137, en el horario de 08 a 12 y de 15 a 19 hs de lun a vier.
FUENTE: (http://sociedaditalianadetresarroyos.blogspot.com.ar)
Se celebra hoy en Argentina el Día del Inmigrante Italiano
A través de la Ley N° 24561, se estableció el 3 de junio como el Día del Inmigrante Italiano, en reconocimiento a aquellos que con valor, trabajo y sacrificio, trabajaron por la grandeza de la Argentina.
Se eligió esta fecha por ser el día del nacimiento de Manuel Belgrano, como un homenaje a los italianos que han enriquecido el patrimonio espiritual y material de la Patria Argentina.
Entre aquellas familias de inmigrantes, la historia destaca a la conformada por Don Domingo Belgrano Pérez, un genovés llegado a Buenos Aires previo paso por España y Doña María Josefa González, hogar en el cual nació el 3 de junio de 1770 Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, creador de la Bandera Nacional.
“Cuando pisé tierra, me di vuelta a mirar una vez más al Galileo, y el corazón se aceleró al decirle adiós, como si fuese un rincón flotante de mi país que me había llevado hasta allá. Ya no era más que un trazo negro en el horizonte del río desmesurado…pero se veía todavía la bandera, que flameaba bajo el primer rayo de sol americano, como un último saludo de Italia…que encomendaba a la nueva tierra, sus hijos errantes”. (Fragmento de Edmundo De Amicis, de su libro “Sull´oceano”, que cuenta su viaje en la nave Galileo, de Génova a Montevideo).
FUENTE:(http://noticias.iruya.com)
Se eligió esta fecha por ser el día del nacimiento de Manuel Belgrano, como un homenaje a los italianos que han enriquecido el patrimonio espiritual y material de la Patria Argentina.
Entre aquellas familias de inmigrantes, la historia destaca a la conformada por Don Domingo Belgrano Pérez, un genovés llegado a Buenos Aires previo paso por España y Doña María Josefa González, hogar en el cual nació el 3 de junio de 1770 Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, creador de la Bandera Nacional.
“Cuando pisé tierra, me di vuelta a mirar una vez más al Galileo, y el corazón se aceleró al decirle adiós, como si fuese un rincón flotante de mi país que me había llevado hasta allá. Ya no era más que un trazo negro en el horizonte del río desmesurado…pero se veía todavía la bandera, que flameaba bajo el primer rayo de sol americano, como un último saludo de Italia…que encomendaba a la nueva tierra, sus hijos errantes”. (Fragmento de Edmundo De Amicis, de su libro “Sull´oceano”, que cuenta su viaje en la nave Galileo, de Génova a Montevideo).
FUENTE:(http://noticias.iruya.com)
miércoles, 27 de mayo de 2015
Inmigración italiana en Chile
La inmigración italiana en Chile se desarrolló a partir del siglo XIX y se concentró en las principales ciudades. Hubo un solo caso de colonización rural: la fundación del pueblo de Capitán Pastene en el sur de Chile.
Características
De acuerdo a ciertas estimaciones el número de descendientes de italianos en Chile sería de 150 000 personas,2 de los cuales cierto porcentaje serían inmigrantes llegados en primera instancia a Argentina y Uruguay, principalmente desde Buenos Aires. Más tarde, debido al auge económico chileno y las buenas oportunidades de trabajo, cientos de argentinos emigraron al país siendo un número importante de ellos descendientes de italianos. A diferencia de otra comunidades inmigrantes, los italianos no se concentraron en alguna zona específica del país.
La inmigración italiana se produjo de manera espontánea y no correspondió a un período determinado. Italianos emigraron a Iquique en la época del salitre y a Arica después, a la actual Región de Atacama y una importante colonia venida de Trento se estableció en La Serena así como en Isla de Maipo, en Valparaíso, en algunos barrios de Santiago, Concepción, Punta Arenas, y la Región de La Araucanía.
Esta última zona recibió un buen número de inmigrantes en pocos años donde durante 1883 y 1901 llegaron más de 20 700 italianos a colonizar la zona, posteriormente llegaron unas 2600 familias más a fundar Capitán Pastene, y poblar Lumaco y Purén.
Inmigración por región
Tarapacá
Monumento regalado por el Reino de Italia a Chile en 1910, ubicado en la Plaza Italia de Santiago.
En 1883 numerosas oficinas salitreras pertenecían o eran explotadas bajo concesión por empresarios italianos; entre ellos cabe nombrar las de Pedro Perfetti, “Tres Marías”, “La Santiago” y “California”; las de Juan Sanghinetti, “San José de Puntuchara” y “Tránsito”; la oficina “Santa Rosa” en la cual Gregorio Peragallo trabajaba como contratista de elaboración, “San José de la Noria” de Pío Fasola; “Santa Adela” y “San José de Devéscovi” del empresario oriundo de Dalmacia (actualmente Croacia), Pedro Devéscovi, al cual la colonia italiana consideraba su coterráneo; Sebastopol del hijo de italiano, Pedro Gamboni Vera.
Terminada la guerra, el comercio en Iquique, Caleta Buena, Junín, Mejillones del Norte y otros aumentó notablemente y estaba en manos de numerosos italianos: Tomás Capella, industrial elaborador de cigarrillos, las familias Rossi, Sacco, Vallebona, Zanelli, Merani, etc. que figuraron entre los fundadores en 1882 de la Sociedad de Beneficencia y Socorros Mutuos Fratellanza Italiana. Esta y la Compañía de Bomberos Ausonia - cuyo nombre evoca la mítica tierra cantada por Virgilio en su Eneida- fundada el 3 de enero de 1874, serían las primeras agrupaciones sociales de los italianos en la zona. A ellas se agregó posteriormente la Sociedad Italiana de Instrucción, con dos escuelas de niños; el Círculo Musical Italiano y la Sociedad Republicana “Giuseppe Mazzini”, establecida en 1892 por J. B. Perasso, un entusiasta republicano dentro de una colonia que era en su mayor parte de ideas monárquicas.
En esa misma época los sacerdotes salesianos establecieron el Colegio Don Bosco, orientado a la enseñanza comercial, vinculado con la colectividad italiana durante el período del esplendor salitrero. También se fundó una compañía de seguros, la Compañía Italiana de Seguros contra incendios “Cristóforo Colombo”
El panorama de auge económico quedaría ensombrecido con los luctuosos sucesos que 1891 depararía para Iquique, durante el desarrollo de la lucha fratricida entre los partidarios de la escuadra sublevada y las fuerzas leales al Presidente Balmaceda. Los italianos, a través de la Bomba Ausonia, formaron guardias cívicas para proteger sus propiedades durante el ataque a Iquique. Dichas guardias adoptaron una estricta neutralidad. Por su parte, el Intendente Salinas formó una guardia que era una legión extranjera de unos 6000 hombres, en donde militaron varios italianos.
El saldo de los combates de la Guerra Civil de 1891 produjo numerosos muertos y daños a propiedades de colonos italianos, los que ya estaban acostumbrados a adversidades de ese tipo, ya que luego de los maremotos de 1868 y 1877, habían tenido que afrontar los bombardeos de 1879 y pavorosos incendios como el de 1880, que destruyera el centro comercial “en una extensión de treinta manzanas; el de 1883 que devoró quince; el de 1884, que duró siete días y el de 1885 que abarcó en su terrible círculo de fuego los cuarteles de las bombas Germania y Ausonia”.
Tales siniestros que cambiaban poco a poco la faz de la ciudad, contribuyeron a la construcción de cada vez mejores edificios. La colonia italiana construyó en 1892 el amplio y hermoso edificio “Colombino”, inaugurado solemnemente el 12 de octubre de dicho año. En dicho local funcionarían hasta 1956 todas las instituciones sociales de la colonia italiana iquiqueña.
A finales del siglo XIX surgió una nueva agitación con el clima de amenaza de guerra entre Chile y Argentina. De las informaciones de la prensa de la época se infiere un sentimiento de afinidad y compromiso de los italianos con la tierra que los ha acogido, expresado en él repudio hacia los italianos que en el país trasandino estarían formando legiones italianas que apoyaban la carrera belicista de Julio Roca contra Chile.3
La colonia italiana de Iquique recibió un comunicado de Santiago, según el cual las sociedades italianas de la capital reunidas acordaron el nombramiento de una comisión “que acompañada del regio representante patrio se apersonará al Presidente de Chile, expresando sus sentimientos respecto al proceder de algunos italianos residentes en Argentina.
Una de las actividades a la que se dedicaron frecuentemente los italianos fue el deporte, practicando mayoritariamente el ciclismo. Existía un club al que estaban afiliados los que poseían bicicletas y su directiva para 1910 estaba conformada por Lorenzo Busolino como presidente activo, Reinaldo Sessarego como vicepresidente, Pablo Arata, César Besio y Eugenio Tarssetti como directores y el Dr. Miguel Garbarini era el médico del club. También existió un Centro Sportivo cuyo vicepresidente era Carlos Viollo.
El fútbol no fue exclusivo de los ingleses ya que hubo un “Junior Foot-ball Club” cuyo presidente honorario era el dueño de la Botica y Droguería del Sol, Sr. Gennari. Los vicepresidentes y el tesorero fueron Reinaldo Sessarego, Lorenzo Delucchi y Vicente Tarssetti.
Los italianos también participaron en Actividades Mutualistas, en 1910 hallamos como tesoreros de la Sociedad Internacional de Artesanos, a Domingo Pallavicini y a César Bacigalupo. En la Unión Marítima figuraban como subtesorero Justo Badani y como vocal Carlos Pichele.
La actividad social fue un elemento importante dentro de la vida de los residentes italianos, y dentro de este punto la Bomba Ausonia fue un baluarte, fue fundada el 13 de enero de 1874, tuvo brillantes demostraciones de valor en el maremoto de 1877 y en los innumerables incendios de la historia de Iquique. Ocupaba la planta baja del Edificio Colombino de Tarapacá 44 entre 1892 y 1956.
Para 1910 su directorio estaba integrado por Jorge Romussi; Blas Arata, Antonio Onetto, Luis Tassara y Angel Priaroni, Médicos los doctores Meriggio y Garbarini. Los oficiales eran Alejandro Pessolo, Pilo Marazzino, Pedro Bardi, Miguel Cambano, José Chiappe, Próspero Onetto, Agustín Locatelli, Victorio Tassara, Rómulo Bosso, Juan Sacco y David Besaccia.
En 1936 era Director Esteban Sacco y Capitán Mario Sfrazzani, Comandante del Cuerpo de Bomberos de Iquique era Carlos Rossi y pro-secretario general Francisco Catanzaro.
Como se puede apreciar siempre la actividad bomberil fue relevante para los inmigrantes italianos. Lo anterior se ve ratificado en el hecho de que italianos participaban también en otras compañías de bomberos; Humberto Vallebona, Nicolás Polocroni y Arquímedes Bagliolis son directores de la Bomba Tarapacá en 1910. Antonio Polocroni es miembro del consejo de disciplina de la Bomba Zapadores y en la Bomba Peruana participaba Carlos Viollo.
Otra actividad en la que encontramos residentes italianos, es en la de los ferrocarriles salitreros. En 1910 encontramos a César Bacigalupo como ayudante de tráfico de The Nitrate Railways Co.; Passi era el Jefe de Estación y Telegrafista de Pintados. En el Ferrocarril Agua Santa – Caleta Buena estaba Enrique Lubini, pesador de carbón y Máximo Paniagua como recibidor y despachador de los planos. En Alto Caleta Buena, Miguel Viteri era ayudante telegrafista. En Estación Huara el jefe de estación era Rafael Lanchini.
Como hemos revisado en las líneas anteriores, los italianos y sus descendientes participaron en múltiples actividades que se desarrollaron en la región de Tarapacá, y no solamente en el comercio, aunque este último fue el ámbito en el que más se destacaron. Una de las actividades a la que se dedicaron frecuentemente los italianos fue el deporte, practicando mayoritariamente el ciclismo. Existía un club al que estaban afiliados los que poseían bicicletas y su directiva para 1910 estaba conformada por Lorenzo Busolino como presidente activo, Reinaldo Sessarego como vicepresidente, Pablo Arata, César Besio y Eugenio Tarssetti como directores y el Dr. Miguel Garbarini era el médico del club. También existió un Centro Sportivo cuyo vicepresidente era Carlos Viollo.4
En el período comprendido entre 1920 y 1940, el comercio seguirá siendo una de las actividades principales de la colectividad italiana en Iquique, pese a la aguda crisis que experimentó la región a partir de 1924 a causa del cierre de la mayor parte de las explotaciones salitreras, obligando a la liquidación de algunos establecimientos y a la drástica reducción de otros. Otro factor de la decadencia del rubro fue la enorme competencia entre comerciantes que vendían lo mismo, reduciéndose al mínimo las utilidades.
Hacia 1936 el Banco Italiano ya había cerrado su Agencia en Iquique, ante la competencia de otras instituciones. En esa misma fecha don Antonio Brazzale era Consejero de la Cámara de Comercio de la ciudad. De las grandes firmas permanecieron hasta entonces Solimano, Chiappe y Compañía. El resto de las grandes casas de italianos ha desaparecido junto con el esplendor del nitrato, sus propietarios ya han fallecido, pero permanece la presencia italiana en el rubro comercial mediano y pequeño.
Los descendientes de italianos Pablo Barbagelata y Rodolfo Confalonieri representan respectivamente a la Compañía de Tabacos de Talca y a productos Carozzi. En el rubro de frutos del país están Silvio Lanata, Francisco Cerisola, Casanegra y Emilio Rossi. En el rubro ferretería: La Esmeralda, de Humberto Costa.
También podemos citar las siguientes tiendas: La Verbena de Cúneo Hnos.; El Vaticano de Juan Coronata y Cía.; La Joven Italia de Sacco, Baldazano y Cía.; La Veneciana de Boero y Canessa; La Confianza de Solari Hnos.; La ciudad de Londres de Esteban y José Solari; La Ideal de Gandolfo Hnos.; La Liguria de Magnasco y Cía.; Casa Cánepa de Cánepa Hnos.; Princesa y Yolanda de Machiavello y Mortola; Pabellón de Pica de Mario Zolezzi; La Victoriosa de Francisco Mattei; Palermo de Profumo y Cía.; La Triunfante de Lanino Hnos.; y la sastrería de Mario Maggio. En el rubro zapaterías encontramos a P. Tulliano y Vicente Petrillo.
La casa de préstamos La Confianza era la única agencia de los socios Carlos Rossi y Mario Sfrazzani. Agentes de Seguros eran Rosa Cossa y Vigliensoni, Bermúdez y Cía.
En el ámbito hotelero y gastronómico debemos mencionar a Mario Maiocchi, propietario del famoso Chalet Suisse, selecto Restaurante a orillas del mar. El antiguo hotel Génova de Priaroni y luego de Salamero cambió de manos y de nombre al adquirirlo un español y pasar a denominarse España. En lo que se refiere a otros negocios tenemos a: Pedro Donaggio, Tassistro y Cía.; Barracas de Madera. Silvio Figallo, Tassistro y Cía.; Fábrica de Fideos. Francisco Vasallo; Bebidas gaseosas. Juan Gnecco; Licores. Francisco Lassala y Pizzani Hnos.; Panaderías. Teodoro de Bernardis; Repuestos de Automóviles. Coronata Hnos.; Agente de Philco, receptores de radio.
Así, si las grandes empresas pertenecientes a miembros de la colonia italiana decayeron junto con otras ligadas directamente a la industria salitrera, las italianas del sector medio y pequeño en cambio, se consolidaron en la ciudad de Iquique, manteniendo su liderazgo, conservando esta colectividad el predominio de las actividades comerciales de la ciudad.
Valparaíso
La inmigración italiana en Chile, durante la segunda mitad del siglo XIX, se concentró fundamentalmente en la ciudad de Valparaíso y fue hecha principalmente por genoveses.
Valparaíso, durante el siglo XIX, sobresalió como un centro de notable atracción para los extranjeros, en razón de su descollante actividad comercial local, y sobre todo, regional. La evolución de la colectividad italiana se vincula íntimamente al proceso de evolución urbana. El crecimiento demográfico extraordinario que experimentó la ciudad significó la existencia de un mercado de consumo aunque desprovisto de una infraestructura de servicios urbanos. Entre éstos, los establecimientos industriales de productos alimenticios y los locales de expendios de estos productos generaron un espacio que en primera instancia fueron prácticamente monopolizados por los españoles. Sin embargo, el conflicto chileno-español de 1866 determinó el alejamiento de muchos de estos comerciantes, lo que dejó un amplio espacio que fue copado por los italianos.
"Don Giuseppe de la esquina", les llamaban a todos los almaceneros italianos que se instalaron en Valparaíso. La mayoría de ellos provenía de la Región de Liguria y para 1895 eran la colonia más numerosa del Puerto. Parte de su legado son la 6.ª Compañía de Bomberos Cristoforo Colombo - a la que aún sólo pueden ingresar aquellos que tengan apellido italiano - y el edificio de la Scuola Italiana en la avenida Pedro Montt, declarado Monumento Histórico Nacional.
De acuerdo a la matrícula comercial de 1849 Valparaíso contaba con 418 establecimientos comerciales, de los cuales 60 pertenecían a italianos, distribuidos de la siguiente manera: 1 fundición de metales (Fundición "La Patria" propiedad de Antonio Stefano Costa Rocca e hijos), 2 almacenes, 20 tiendas, 2 bóticas, 3 pulperías, 2 herrerías y 2 joyerías. La misma fuente, para 1858, revela tanto un incremento de los establecimientos pertenecientes a los italianos, como también la manifestación de una tenencia, que posteriormente se consolidará, en concretarse en los almacenes y despachos ya que este tipo de establecimientos aglutinaban a un 40 % del grupo de comerciantes italianos.
Hacia 1904 el cónsul italiano en Valparaíso sostenía que sus connacionales eran propietarios del 90 % de los almacenes y del 74 % de los despachos de la ciudad. Haciendo notar también que la forma en que operan estos individuos es fundamentalmente en base a su esfuerzo y constancia, con lo cual logran algunos ahorros que finalmente a través del tiempo les permite consolidar una pequeña fortuna.
La participación industrial de los italianos se orientó básicamente a la pequeña industria relacionada con el grupo de alimentos o en general, caracterizadas como empresas familiares que no requerían de una gran infraestructura tecnológica ni de una gran aporte de capital.
La evolución de la colectividad italiana es el desarrollo de una cadena migratoria a la manera tradicional como se observará en otras regiones. Los establecimientos comerciales o industriales requerirán de la participación de personas confiables, por lo cual será constante y creciente la demanda de familiares, amigos o lugareños, a Italia, para incorporarlos al grupo laboral.
A través de esta vía se evidenciará, desde el primer momento, un notorio predominio de italianos procedentes de la Región Liguria. Desde entonces se produce una relación estrecha entre las dos regiones costeras. La presencia de los ligures en Valparaíso estará siempre sobredimensionada en relación al resto del país, ya que entre el 60 % y el 70 % de los italianos que se establecen en el principal puerto chileno proceden de las provincias ligures. Quizás las similitudes geográficas produjeron esta situación. De tal modo, para los inmigrantes provenientes de la tierra ligur, el paisaje de Valparaíso era muy similar.
La Araucanía
Artículo principal: Capitán Pastene
La actual comunidad italiana
La familia Alessandri en 1920, de la que vienen dos Presidentes de Chile: Arturo Alessandri (al centro de la foto, sentado) y Jorge Alessandri.
La inmigración italiana en Chile ha creado una comunidad de origen italiano, que ha alcanzado altos niveles de cohesión dentro de la sociedad chilena.
Una muestra de esta integración es el caso de la familia Alessandri. Al inicio del siglo XIX Giuseppe Pietro Alessandri Tarzi, vino de Toscana y trabajó como cónsul del Reino de Cerdeña en Santiago. Entre sus descendientes hay dos Presidentes de Chile: Arturo Alessandri (1920-1925 y 1932-1938); y Jorge Alessandri (1958-1964). También destacan las familias Barbagelata, Canepa, Cueto, De Gregorio, De la Cruz (Dellacroce), Falabella, Gallo, Garreton, Justiniano, Parodi, Pastene, Pontoni, Riffo, Solari, Torti, Vaccarezza, Vicencio, entre otras.
La prensa italiana cuenta con:
La Gazzetta Italiana nel Cile, publicada en Santiago por el director Nadir Morosi.
Presenza, quincenal publicado en Providencia desde 1969 por el editor Giuseppe Tommasi ("Padri Scalabriniani").
Cabe destacar que el idioma italiano viene siendo promovido por la asociación "Dante Alighieri" de Santiago y hay varias escuelas italianas en Chile: las principales son la "Vittorio Montiglio" en la capital y la "Arturo Dell'Oro" en Valparaíso. Además casi cincuenta organizaciones y asociaciones tutelan y sirven la actual comunidad italiana.
De acuerdo a informaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia en 2013, en Chile vivirían poco más de 50.000 personas con nacionalidad italiana.
Los apellidos de origen italiano, con 0,6 % de la población, ostentan el 4.º lugar de frecuencia en Chile, luego de los de origen español (casi 95 %), germano (1,3 %) y portugués (1,0 %).
FUENTE: ( http://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_italiana_en_Chile)
miércoles, 6 de mayo de 2015
Inmigracion de Los Garbi Galli de Italia a Venezuela y su historia en Venezuela
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


