miércoles, 23 de marzo de 2016

Alessandro Manzoni



Alessandro Francesco Tommaso Manzoni (Milán, 7 de marzo de 1785Milán, 22 de mayo de 1873) fue uno de los mejores poetas y escritores italianos.

La famosísima novela Los novios (I promessi sposi) es su obra más conocida; y aún hoy es considerada una referencia básica dentro de la literatura italiana: asumiendo que la lengua florentina era más culta y característica de Italia que la lengua lombarda del autor, se fue a vivir a Florencia para aprenderla bien y dijo que había tenido que ir «a aclarar la ropa al Arno», es decir, reescribió la obra en italiano de Florencia.

La familia

El abuelo materno de Manzoni, Cesare Beccaria, marqués de Beccaria-Bonesana, era un autor muy conocido (escribió el tratado Sobre los delitos y las penas —Dei delitti e delle pene— que había sido incluido en el Índice de libros prohibidos, pero que logró gran eco europeo), y también su madre, Giulia Beccaria (17621841), era una mujer con condiciones para la literatura.

El padre oficial de Manzoni, Don Pietro (17361807), rondaba los cincuenta años cuando nació el futuro escritor y poeta, y pertenecía a una antigua familia que se había establecido cerca de Lecco pero que anteriormente había ejercido un duro control feudal en Barzio, en Valsassina (con una violencia comparable a la de un torrente de montaña, como aún recuerda un proverbio local). En realidad, su verdadero padre fue Giovanni Verri (hermano menor de Pietro y Alessandro Verri), como confirma una carta que le envió Giuseppe Gorani que se ha hallado recientemente tras unas tenaces investigaciones llevadas a cabo por Piero Campolunghi.
Biografía

Tras la separación de sus padres (su madre desde 1792 convive con el culto y riquísimo Carlo Imbonati, primero en Inglaterra, y luego en Francia), Alessandro Manzoni entre 1790 y 1803 es educado en colegios religiosos, primero con los padres somascos y más adelante con los barnabitas. A pesar de no poder soportar esa encorsetada educación, de la que denunció las limitaciones incluso disciplinarias, y a pesar de ser considerado un estudiante perezoso, consigue con dichos estudios una buena formación clásica y buen gusto literario. Con quince años desarrolla una sincera pasión por la poesía y escribe dos meritorios sonetos. Su abuelo materno le enseñó a extraer conclusiones rigurosas y universales a partir de la observación de la realidad.

El joven Manzoni vive entre 1803 y 1805 con el anciano don Pietro, dedica mucho de su tiempo a las mujeres y a los juegos de azar, pero consigue sin embargo moverse dentro del ambiente iluminista de la aristocracia y la alta burguesía de Milán. La tendencia neoclásica de la época le inspira las primeras experiencias poéticas, creadas bajo el influjo de Vincenzo Monti, ídolo literario del momento. Pero más allá de éstos, Manzoni se inclina por Giuseppe Parini, portavoz de las ideas iluministas y de las exigencias de rearme moral de la sociedad. A este período corresponden El triunfo de la libertad (Il trionfo della libertà), Adda, Los cuatro sermones (I quattro sermoni) en los que se ve la influencia de Monti y de Parini, pero también los ecos de Virgilio y Horacio.

En 1805 se reúne en Auteuil, con su madre, con la que pasa dos años, a la vez que participa en el círculo literario de los llamados ideólogos, movimiento filosófico del siglo XIX, entre los que tuvo bastantes amigos, en especial Claude Fauriel (1772–1844), con el que supo de las teorías de Voltaire. Alessandro se impregna de la cultura francesa, clásica en lo que es el arte, pero escéptica y sensualista en filosofía y asiste a la evolución del racionalismo hacia posiciones románticas. Este encuentro con Fauriel (17721844), elaborador de las doctrinas románticas, es fundamental. Manzoni mantendrá con él una duradera amistad. Gracias a él, Manzoni entra en contacto con la estética romántica alemana, incluso antes de que Madame de Staël la difunda en Italia.

Manzoni se sitúa a partir de entonces en la vía del realismo romántico; sin embargo, nunca aceptará la convicción tanto del romanticismo como de su amigo Fauriel de que la poesía tenga que ser la expresión ingenua del alma, y no renunciará nunca, por lo tanto, al dominio intelectual del sentimiento ni a una expresión formal controlada, característica de todo el romanticismo italiano.

Entre 1806 y 1807, cuando estaba en Auteuil, apareció por primera vez en público como poeta, con dos obras. La primera se titulaba Urania, y era de estilo clásico. Más adelante, él mismo se convertiría en el principal detractor de este estilo. En 1809, tras la publicación de Urania, Manzoni declaró que nunca volvería a escribir versos como aquellos, uniéndose de ese modo a la poética romántica, que decía que la poesía no debía destinarse a una élite culta y refinada, sino que debía ser de interés general e interpretar las aspiraciones e ideas de los lectores. La otra obra que presentó en Auteuil, en cambio, era una elegía en verso libre, sobre la muerte del conde Carlo Imbonati, de quien heredó, a través de su madre, un patrimonio considerable, que incluía la casa de Brusuglio, que desde ese momento se convirtió en su residencia principal.

En 1810, Manzoni, que ya era anticlerical como reacción a la educación que había recibido, y más indiferente que agnóstico o ateo en cuanto a la cuestión religiosa, se vuelve a aproximar a la Iglesia. En 1808, en Milán, el escritor se había casado con la calvinista Henriette Blondel, hija de un banquero ginebrino, en un matrimonio que resultó feliz. De vuelta a París, el contacto con el sacerdote Eustachio Degola, genovés, jansenista lleva a ambos cónyuges a abjurar en el caso de Henriette del calvinismo y en el de Manzoni a un regreso a la práctica religiosa católica (1810).

Esta reconciliación con el catolicismo es el resultado de largas meditaciones por parte del escritor; su alineamiento en la más estricta ortodoxia (es decir, en la exigencia de atenerse rigurosamente a los dictados de la Iglesia), muestra las influencias jansenistas, que le llevan a una severa interpretación de la religión y de la moral católicas. El regreso a la fe fue para Manzoni la consecuencia lógica y directa de la disolución, en los primeros años del siglo XIX, del mito de la razón, concebida como fuente de juicio perennemente válida y cierta, con lo que era necesario establecer un nuevo y seguro fundamento para la moral.

Esta energía intelectual que siguió a su reconversión se puede ver en sus Himnos sagrados (Inni sacri), una serie de versos de carácter religioso, y un tratado sobre la moral católica, con la intención de compensar su indiferencia anterior.

En 1818 se vio obligado a vender el patrimonio paterno heredado, debido a unos reveses financieros debidos a un gestor deshonesto. En el modo en que se comportó con los campesinos que habían contraído unas fuertes deudas con él se pudo ver la generosidad que le caracterizaba. No sólo perdonó todas las deudas, sino que les cedió el total de la cosecha de maíz.



Litografía de Alessandro Manzoni.

En 1819 Manzoni publicó su primera tragedia, El Conde de Carmañola (Il Conte di Carmagnola). Esta obra, al violar valientemente todas las convenciones clásicas, suscitó una viva polémica. Un artículo publicado en una importante revista literaria lo criticó con dureza, y fue precisamente Goethe el que replicó defendiéndolo.

La muerte de Napoleón en 1821 inspiró a Manzoni la notable composición lírica El cinco de mayo (Il cinque maggio). Los acontecimientos políticos de ese año, junto al encarcelamiento de muchos de sus amigos, hicieron mella en Manzoni, y el trabajo que llevó a cabo en ese período se inspiró fundamentalmente en los estudios históricos, en los que buscó una distracción, tras retirarse a Brusuglio. En el mismo año, escribió Marzo de 1821, una oda sobre la insurrección contra los austriacos.

Mientras tanto empezó a dar la forma a su novela Fermo e Lucia, primera versión de Los novios (I promessi sposi), que completó en septiembre de 1822. Tras la revisión que hicieron sus amigos, entre 1825 y 1827, se publicó a razón de un volumen por año. Esta obra consagró definitivamente a Manzoni.

También en 1822, Manzoni publicó su segunda tragedia Adelchi, que trata del derribo por parte de Carlomagno de la dominación longobarda en Italia, y que contiene muchas alusiones veladas a la ocupación austríaca.

A continuación, Manzoni reelaboró de modo laborioso Los novios utilizando el italiano en su forma toscana, y en 1840 publicó esta reescritura, junto a la obra La historia de la columna infame (La storia della colonna infame), que retoma y desarrolla el tema de los ungidores y de la peste, que ya había tenido una parte relevante en su novela anterior. También escribió un breve tratado sobre la lengua italiana.

Los últimos años de la vida de Manzoni estuvieron marcados por las desgracias. A la muerte de su mujer en 1833 siguieron las de varios de sus hijos, entre ellos su primogénita Giulia, esposa de Massimo D'Azeglio, y la de su madre. En 1837 se casó en segundas nupcias con Teresa Borri, viuda del Conde Stampa. También sobrevivió Manzoni a esta segunda esposa. Sólo dos de los nueve hijos que tuvo entre los dos matrimonios le sobrevivieron.

La muerte del mayor de los varones, Pier Luigi, el 28 de abril de 1873, fue el golpe de gracia. Cayó enfermo inmediatamente y murió a causa de una meningitis el 22 de mayo. Hubo una masiva participación en el solemne funeral que se desarrolló en Milán, y a él acudieron las máximas personalidades del Estado. En 1874 Giuseppe Verdi compuso la Misa de réquiem, en el aniversario de su muerte, para honrar su memoria.

Cesare Cantù (1885), Angelo de Gubernatis (1879) y Arturo Graf (1898) escribieron las primeras biografías de Manzoni. Algunas de las cartas de Manzoni se publicaron por Giovanni Sforza en 1882. En el siglo XX, destacó la reconstrucción, hecha con cartas familiares, de Natalia Ginzburg: La famila Manzoni.


FUENTE:( https://es.wikipedia.org)

12 de marzo: San Orione, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia



La fiesta Litúrgica de San Luis Orione se recuerda, en algunos países cada 12 de Marzo, pero los salesianos, los orionistas y otras congregaciones lo conmemoran el 16 de mayo. Es fundador de la llamada Pequeña Obra de la Divina Providencia y de otras congregaciones dedicadas a los más necesitados. Una de sus frases recurrentes fue: “No es entre palmeras donde deseo vivir y morir, sino entre los pobres, que son Jesucristo”.

Don Orione, como popularmente se le conoce, nació en Italia en 1872. En su adolescencia fue alumno de San Juan Bosco en el Oratorio de Valdocco de Turín. “Nosotros siempre seremos amigos”, le dijo Don Bosco al joven.

Más adelante ingresó al seminario de Tortona y abrió el primer oratorio para cuidar la educación cristiana de los jóvenes. Luego, con 21 años, aperturó un colegio para chicos pobres en el barrio San Bernardino.

En 1895 fue ordenado sacerdote y celebró su primera Misa rodeado de sus muchachos. Con el tiempo abrió nuevas casas en diversas partes de Italia. Poco a poco se le unieron clérigos y sacerdotes. Se dedicó a la enseñanza de los jóvenes, la predicación, visitar a los pobres y los enfermos.


En 1903, el Obispo de Tortona reconoció canónicamente a los Hijos de la Divina Providencia (sacerdotes, hermanos coadjutores y ermitaños), la congregación masculina de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, dedicada a colaborar para llevar a los pequeños, pobres y el pueblo a la Iglesia y al Papa, mediante las obras de caridad.

Trabajó activamente en la libertad, la unidad de la Iglesia y la cristianización de los trabajadores. Socorrió heroicamente a los damnificados del terremoto de 1908, en el que murieron 90 mil personas.

Fundó la Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, las Hermanas Adoratrices Sacramentinas invidentes y posteriormente a las Contemplativas de Jesús Crucificado.

Organizó a los seglares en Asociaciones de Damas de la Divina Providencia, los ex alumnos y los Amigos. Posteriormente tomó cuerpo el Instituto Secular Orionino y el Movimiento laical orionino.

Al acabar la primera Guerra Mundial, creció el número de escuelas, colegios y obras caritativas. Don Orione creó los “Pequeños Cottolengos” en los que atendía a los abandonados de las grandes ciudades.

Envió varias expediciones misioneras a diversas partes del mundo, viajando incluso él mismo a países de América latina como Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. Gozó de la estima de los Papas San Pío X, Benedicto XV, Pío XI y Pío XII, confiándosele resolver problemas dentro y fuera de la iglesia.

Construyó los santuarios de la Virgen de la Guardia en Tortona y de la Virgen de Caravaggio en Funo. Rodeado del cariño de sus religiosos, partió a la Casa del Padre el 12 de marzo de 1940 y suspirando: “¡Jesús!, ¡Jesús! Voy…”


FUENTE: ( https://www.aciprensa.com)

Italia, destino europeo favorito para bodas

Italia se ha convertido en el primer destino europeo para las parejas que quieren casarse fuera de su país de origen y el segundo en el mundo, detrás de los "paraísos tropicales" (Hawái y otras islas).

Italia, sobre todo Toscana, la costa amalfitana y Venecia, se han convertido en uno de los destinos preferidos por las parejas que quieren celebrar su boda en el extranjero, según un informe divulgado el sábado por el Observatorio sobre matrimonios en el extranjero.

Las parejas británicas son las que más escogen este destino para celebrar sus nupcias (25%), seguidas por las estadounidenses y las canadienses (15.4%), las rusas (9.4%), las japonesas (7.8%), las australianas (5.2%), las sauditas (6.3%) y las chinas (4.6%).

Los destinos preferidos son la Toscana (43%), la costa amalfitana (38%), Umbría (8%), Venecia y los lagos alpinos (6%).

Para este Observatorio, el "turismo matrimonial" representa una importante fuente de ingresos: en 2015, el volumen de negocios de este sector superó en Italia los 400 millones de euros (frente a 350 millones en 2014), o "cerca del doble del registrado hace dos años".

El costo promedio de una boda es de 50 mil euros (unos 55 mil dólares), para una duración de tres días y medio.

Además, es un factor de "fidelización" de los turistas ya que el 90 por ciento de las parejas que escogieron Italia para pasar su luna de miel regresan para festejar sus aniversarios de boda.

"Italia, como destino de boda, tiene un potencial enorme, y estrellas como Sofia Coppola, George Clooney, Tom Cruise o Petra Ecclestone no se equivocaron al escoger casarse aquí", explicó Suita Carrano, coordinadora del Observatorio.

"Es un sector en pleno auge, como lo demuestran las cifras", añade Carrano, que pide a las autoridades "ayudar a las empresas del sector a crecer, como lo hacen con otras empresas".


FUENTE: ( www.informador.com.m)

miércoles, 16 de marzo de 2016

Inmigración italiana en Paraguay



La inmigración italiana en Paraguay es una de las más importantes en esta nación suramericana.


El contingente de inmigrantes italianos en Paraguay, fue en gran medida el más sobresaliente de ciudadanos extranjeros que se establecieron en el país en los primeros años de la posguerra después de 1870. Durante la Guerra de la Triple Alianza, muchos inmigrantes italianos se alistaron voluntariamente en las filas del entonces presidente Mariscal Francisco Solano López.

En el periodo comprendido entre los años 1882 y 1907, los italianos constituyeron el grupo más numeroso, superando el 27% del total de extranjeros llegados al Paraguay.

Tras la unificación de Italia en 1860, luego de las batallas garibaldinas, se dio el principio a la época de las grandes migraciones que se extendería hasta 1914. Esto arrojó un movimiento migratorio muy extenso, entre los años 1869 hasta 1913, de más de 14 millones de italianos que abandonaron su país.

No obstante, la mayoría de los inmigrantes italianos provenían principalmente de las provincias de Lombardía (especialmente de Bérgamo) y del norte de Italia y comprendían individuos que arribaron al Paraguay por riesgo y cuenta propia.

Este conjunto de inmigrantes, conformado en gran medida por obreros, arquitectos, ingenieros y en menor medida por profesionales de otras ramas, ejerció gran influencia, en especial, en el crecimiento y desarrollo urbanístico de Asunción y en el mantenimiento del sistema ferroviario paraguayo.

Los italianos formaban parte directa en los movimientos y actividades que se desarrollaban en la ciudad, tanto en el orden económico, cultural y social. En este sentido, cargos de relevancia en diferentes niveles fueron ocupados por ciudadanos extranjeros.

En 1886, Asunción contaba con 23.304 habitantes, de los cuales un pequeño porcentaje, que rondaba el 6%, correspondía al grupo de extranjeros residentes en la capital. Sin embargo sólo el 36% de los comercios pertenecían a ciudadanos paraguayos. Esto se relaciona también con el factor demográfico puesto que la Guerra de la Triple Alianza (1860-1870), que significó la derrota de Paraguay tras 6 años de enfrentamientos y dejó como consecuencia la desaparición de gran parte de la población nativa.

A principios del siglo XX la colonia italiana llegaba a casi 4000 personas, la mayoría concentradas en la capital y alrededores. Durante la Guerra del Chaco, los italianos participaron activamente en contra de Bolivia y algunos aviadores italianos, recién inmigrados de Italia, fueron fundamentales en la victoria final de Paraguay.3
Datos oficiales

Según datos de la Departamento de Migraciones del Paraguay, desde los años 1881 hasta 1900, llegaron al Paraguay 8.695 inmigrantes. El año en que se registró mayor flujo migratorio fue en 1889, con 1886 extranjeros, y en 1885 fue el menor movimiento con 47 inmigrantes. Paralelamente a la entrada de inmigrantes al país, se produjo una gran la salida de ciudadanos paraguayos que emigraron a países vecinos.
El fundador de la Villa

Francisco Morra, el fundador de la Villa Morra, nació el 27 de mayo de 1841 en Carignola, provincia de Foggia, en la Italia Meridional.

Francisco Morra realizó sus estudios universitarios en la Universidad de Nápoles, en cuyas aulas se recibió de doctor en Medicina y Cirugía el 7 de junio de 1866. Participó además de las batallas garibaldinas, en la guerra entre Italia y Austria.

Años más tarde, se trasladó a América del Sur y se radicó en la Argentina, donde integró el cuerpo médico militar, con cuyas tropas llegó a Paraguay en 1869.

En el año 1870, se estableció definitivamente en Paraguay, específicamente en la ciudad de Asunción, donde contrajo matrimonio con Carolina Zambonini, de nacionalidad argentina, de cuya unión nacieron tres hijos: Sabino, Carmen, Hermelinda.

En la época en que se afincó en Paraguay, Morra era unos de los pocos médicos con que contaba Asunción. En efecto, su labor profesional fue muy relevante, ante el arribo constante de los soldados heridos que retornaban de las zonas de enfrentamientos bélico.

En 1871 fundó la Sociedad Italiana de Mutuo Socorro, en la que se desempeñó como presidente. Así mismo, durante más de 20 años prestó sus servicios profesionales en el Hospital de la Caridad, recintos en los cuales fue director.

Fue un hombre muy influyente en la época ocupando el cargo de director del Colegio Nacional de Asunción (en tiempos de internado), el Seminario Conciliar, de la Policía de la Capital, del Leprocomio Santa Isabel, del Manicomio y el Asilo de huérfanos. Finalmente, dirigió el Consejo de Higiene y Asistencia Pública, entidad a nivel nacional.

Hombre de Sociedad, varios emprendimientos importantes de desarrollo de Asunción se dieron a su iniciativa, en especial, los producidos de su villa. Cuando se encontraba en el análisis de estudio de proyectos de construcción del edificio de una capilla y del local adecuado para el mercado vecinal de su villa, Morra falleció. Su fallecimiento se produjo a consecuencia de un derrame cerebral el 19 de diciembre de 1904.
Sociedad de Mutuo Socorro

Una de las instituciones fundadas por los inmigrantes italianos y que tuvo especial relevancia fue “La Sociedad Italiana de Mutuo Socorro” (Società Italiana di Mutuo Soccorso). Esta entidad, creada el 8 de septiembre de 1871, tenía como fin asistir a los ciudadanos italianos afincados en Paraguay, bajo el estricto sentido de solidaridad, sentimientos y aspiraciones que las unía en los emprendimientos.

Más de 80 inmigrantes italianos participaron de la Asamblea fundacional, que tuvo presidida por el Doctor Luis Arrigoni, en la que aprobaron los estatus de la novel agrupación y fueron designadas sus primeras autoridades.

La directiva quedó de está manera:

La presidencia de Francisco Badano, con la presidencia honoraria de Giuseppe Garibaldi, quien unificó Italia, y el Doctor Giordano Becchi, que unificó a los italianos en el Paraguay.

A lo largo de su gestión, la entidad colaboró muy de cerca en la obtención de los emprendimientos encarados por los inmigrantes italianos, entre los que se encontraban distintas clases de profesionales (como comerciantes, artesanos, agricultores, arquitectos e ingenieros).

Actualmente, a parte la Sociedad de Mutuo Socorro, hay varias organizaciones y asociaciones italianas en Paraguay.4
Italianos destacados

Entre los muchos italianos que han dejado su huella en la historia del país, hay que recordar al navegante Sebastián Gaboto, el primer europeo en llegar a ésta zona de Sudamérica en 1528, y los jesuitas que trabajaban en las misiones, como José Bressanelli y Juan Bautista Primoli. También cabe mencionar que algunos profesionales contactados en Europa por el entonces presidente Carlos Antonio López en las primeras décadas de vida independiente en el país, como el arquitecto Alessandro Ravizza, autor entre 1855 y 1867 de importantes edificios como el primer edificio del Parlamento, y la fachada clásica de estilo romano de la Catedral Metropolitana de Asunción. Por otra parte, la Iglesia de La Encarnación en la capital fue diseñada con un estilo romano-corintio en 1893 por el arquitecto italiano Giovanni Colombo.

En el año 1854 en Turín, en su viaje por Europa, el Mariscal López toma contacto con el militar del Reino de Piamonte-Cerdeña, llamado Umberto Morelli, Marques di Popolo di Ticineto, cuya familia mantenía en Italia una larga tradición en las armas. Se presume que falleció en Humaitá en el año 1867, aquejado de colera. Luego en un grupo de italianos que se localizó en Paraguay a partir del año 1869, figura Pedro Rodi. Fue uno de los primeros en llegar a Paraguay, en plena contienda bélica y se desempeñó como comerciante en la labor de la ferretería. Poco después de su llegada, comenzaron a llegar al país otros inmigrantes.

Personajes importantes de la cultura y la economía han sido y son italo-paraguayos, como Ignacio Alberto Pane. El principal aeropuerto del Paraguay y el principal barrio de Asunción, lleva el nombre de Silvio Pettirossi, en homenaje a un pionero de la aviación nacional cuyo padre vino de Italia en la primera mitad del siglo XIX.



El Teatro Municipal de Asunción lleva el nombre del italo-paraguayo Ignacio Alberto Pane.

Entre ellos figuran:
Sebastiano Bullo
Celestino Girola, carpintero y ex garibaldino.
Aquiles García.
Alejandro Gaudini, jefe del departamento de ingenieros y luego del ferrocarril.
Luis Lepori, miembro de la primera Directiva de la Sociedad italiana de mutuo Socorro.
Mateo Laregina.
Matteo Fretes Fretelli.
Francesco Morra.
Pietro Giacomo Filippini, ex garibaldino.

Sigue la lista con:
Luis Melano
Carlos Marazzi, comerciante.
Juan Muzarelli.
José Milano.
Juan Melano.
José Polango, constructor y miembro de la primera directiva.
Angel Crobato, farmacéutico.
Juan V. Casartelli, comerciante.
Angel Prosa, escribano.
Natalio Rapetti, constructor.
Juan Barbero.
Francisco Bibolini
Pietro Getto, constructor y activo colaborador en la conformación de la actual ciudad de Fernando de la Mora.

La gran mayoría de los apellidos citados arriba, aún perduran en familias paraguayas.
Actual comunidad italiana

Se estima que cerca de 150.000 paraguayos tienen origen italiano directo, como descendientes de colonias que emigraron al Paraguay, principalmente a partir de 1870. En tanto, los paraguayos con al menos un bisabuelo italiano serían unos 600.000, aunque en muchos casos son considerados paraguayos mestizos.5

Algunas fuentes no obstante se remontan a algún grado de ascendencia italiana y la estiman cercanas al 40% de la población total del país. Entre ellas, las afirmaciones del Prof. Dr. Fernando Constantini, que concluye que «el 40% de la población paraguaya de una u otra forma desciende de italianos»,6 la inmensa mayoría de ellos plenamente asimilados a la cultura paraguaya debido al alto porcentaje de matrimonios mixtos.

Los italianos y sus descendientes registrados y aptos para votar, suman unos 8.502 inscriptos a finales del 2012, según el Ministerio del Interior de Italia.1
Figuras públicas actuales

Actualmente los italo-paraguayos han alcanzado niveles sociales muy altos dentro de la sociedad paraguaya, especialmente en la capital.

Varios Presidentes de la República en las últimas décadas tienen ascendencia y apellido italiano, como José Patricio Guggiari, Andrés Rodríguez Pedotti (1988-1993), Juan Carlos Wasmosy Monti (1993-1998) y Luis Ángel González Macchi (1999-2003).

En 2008 la italo-paraguaya Fiorella Migliore obtuvo el título de "Miss Italia nel Mondo".


FUENTE: ( https://es.wikipedia.org)

Fallece el actor italiano Riccardo Garrone

El actor italiano Riccardo Garrone, conocido por sus papeles en películas como "La dolce vita", de Federico Fellini, falleció hoy en Milán a los 90 años, informaron los medios locales.

Conocido en Italia por ser uno de los grandes protagonistas del cine de comedia en el país, Garrone dedicó más de cincuenta años de su vida al mundo del celuloide y de la televisión.

En la gran pantalla, trabajó como actor secundario en "La dolce vita" de Fellini, y se puso bajo la dirección de otros maestros como Mario Monicelli, Dino Risi, Luigi Zampa, Ettore Scola o Damiano Damiani.

Ya en televisión, uno de sus papeles más importantes que interpretó fue el de Nicola Solari en 1998 en la serie italiana "Un medico in famiglia", y más recientemente se metió en la piel de San Pedro en un anuncio de una conocida marca de café italiana.


FUENTE: ( http://www.informador.com.mx)


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El mosqueo de Renzi ante la carcajada de los periodistas



 
Hará un par de semanas, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, acudió a la sede de la Stampa Estera, la centenaria asociación que reúne a los corresponsales extranjeros acreditados en Roma, y se sometió durante casi dos horas –con buen humor y sin rehuir la pelea— a todas las preguntas que se le formularon. Es difícil para un español imaginar una escena así, mucho más si se tiene en cuenta que el líder del Partido Democrático (PD) se las apañó para responder en inglés y en francés cuando así se le pidió, e incluso se permitió bromear sobre su acento sin ningún tipo de complejos. Renzi, en suma, salió airoso del envite, salvo en el momento en que prometió que, antes de fin de año, se completarán por fin los trabajos de la autovía Salerno-Reggio Calabria, iniciada en los años cincuenta. Nada más asegurarlo, una carcajada —se podría decir que global dado el auditorio— atronó en la sala, dejando constancia de la incredulidad general ante una promesa mil veces hecha y mil veces incumplida por todos los Gobiernos las últimas décadas.
 


Hará un par de semanas, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, acudió a la sede de la Stampa Estera, la centenaria asociación que reúne a los corresponsales extranjeros acreditados en Roma, y se sometió durante casi dos horas –con buen humor y sin rehuir la pelea— a todas las preguntas que se le formularon. Es difícil para un español imaginar una escena así, mucho más si se tiene en cuenta que el líder del Partido Democrático (PD) se las apañó para responder en inglés y en francés cuando así se le pidió, e incluso se permitió bromear sobre su acento sin ningún tipo de complejos. Renzi, en suma, salió airoso del envite, salvo en el momento en que prometió que, antes de fin de año, se completarán por fin los trabajos de la autovía Salerno-Reggio Calabria, iniciada en los años cincuenta. Nada más asegurarlo, una carcajada —se podría decir que global dado el auditorio— atronó en la sala, dejando constancia de la incredulidad general ante una promesa mil veces hecha y mil veces incumplida por todos los Gobiernos las últimas décadas.


Aunque en aquel momento lo disimuló, aquellas risas sentaron como un tiro al joven primer ministro. Tan es así que, hace unos días, aprovechando precisamente una visita a Reggio-Calabria, la región más pobre y aún más olvidada, Renzi intentó sacarse la espina: “No voy a pasar los próximos meses discutiendo sobre la autovía Salerno-Reggio Calabria. Quiero terminarla. Para luego ir donde aquellos periodistas que se reían de nosotros y decirles a la cara: ¿Perdonad…? Podéis reíros de mí, pero no podéis reíros de Italia”. Renzi sabe que la risa de aquellos corresponsales —muchos de ellos con más trienios en este país que él en el mundo— no es ni mucho menos de desprecio hacia Italia. Se trata más bien del síntoma de un problema mucho más profundo. La falta de credibilidad de los gobernantes italianos. Ante el resto de Europa y, sobre todo, ante sus propios ciudadanos, desesperados desde antiguo ante una clase política incapaz de cumplir su palabra.
 
 
FUENTE: ( http://elpais.com)

Berlusconi opina que una mujer no puede ser madre y alcaldesa de Roma




La discusión causa sonrojo en sí misma: ¿puede una mujer ser madre y vicealcaldesa de Roma a la vez? El expresidente italiano Silvio Berlusconi lo tiene claro: “Una mamá no puede dedicarse a un trabajo que le ocupa 14 horas al día. Un trabajo que sería terrible porque Roma está en una situación desastrosa”. El multimillonario y todavía líder de Forza Italia ha entrado así en una polémica suscitada a raíz de que Giorgia Meloni, líder del partido ultraconservador Hermanos de Italia y en avanzado estado de gestación, anunciara su disposición a formar parte de la candidatura del centroderecha que lidera el favorito de Berlusconi, Guido Bertolaso, un médico que llegó a ser jefe de Protección Civil.

El tal Bertolaso, preguntado en televisión si quería a Meloni de vicealcaldesa, fue tajante: “No. Meloni tiene que hacer de madre, que es la cosa más bonita que le puede suceder a una mujer en la vida. Y no tener que ocuparse de los baches de Roma, de la suciedad, del tráfico, de las ratas, de la criminalidad y todo lo demás”. Ya un día antes, y en relación con otros comentarios y actitudes machistas, la ministra de Sanidad, Beatrice Lorenzin, había declarado: “Italia no es un país para mujeres”.

“Lo que está ocurriendo en estos días”, dijo la ministra del Gobierno de Matteo Renzi, “es increíble y revela una misoginia de fondo”. Se refería la ministra Lorenzin a la discusión sobre la idoneidad de Meloni en función de su embarazo, pero también a los insultos recibidos por Patrizia Bedori, candidata hasta hace dos días del Movimiento 5 Estrellas (M5S) a la alcaldía de Milán. “Me han llamado de todo, desde fea y gorda hasta ama de casa y desempleada”, denunció Bedori, quien –presionada también por las disputas internas de la formación de Beppe Grillo-- decidió finalmente renunciar a la candidatura.

Ante la situación creada, y amplificada por las declaraciones de Berlusconi, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, también fue preguntado sobre si una mujer puede compatibilizar un alto encargo en la política con la maternidad. Su respuesta fue: “Desde luego, sí, absolutamente”. También la ministra de Reformas Constitucionales, Elena Boschi, expresó a través de Twitter su solidaridad con Meloni y Bedori: “¿Cuándo se le ha pedido a un candidato hombre que se retire porque no es telegénico? ¿O porque va a ser padre?”.


En una entrevista con este periódico, Laura Boldrini, presidenta de la Cámara de Diputados italiana, expresó su gran preocupación por un machismo que también considera implícito en el lenguaje: “Aquí en Italia me llaman señor presidente, pero a mí me gustaría que me llamasen al menos señora presidente, pero hasta esto se considera una cosa caprichosa, de feministas. Pido respeto a mi género. Y nuestra lengua que viene del latín declina y lo permite. Y detrás del 'señor presidente' se esconde el no querer aceptar que ciertos roles institucionales puedan ser ocupados por una mujer. Hay que tener al lenguaje muy en cuenta porque las palabras son como piedras y a veces pueden hacer mucho daño”.

Según el observatorio político Openpolis, solo el 14% de las ciudades italianas tienen a una mujer de alcaldesa, y de esas ciudades, ninguna supera los 300.000 habitantes. La situación pued e cambiar si, como pronostican las encuestas, Virginia Raggi, la candidata del M5S, se convierte en la próxima alcaldesa de Roma.


FUENTE: ( http://internacional.elpais.com)